Todo lo que querías saber sobre el microaprendizaje

Durante siglos enteros, la gente creyó que la educación eran años de vida dedicados a libros de texto, conferencias y seminarios para dominar una sola especialidad. ¡Por suerte, todo está cambiando! Ya en mis años universitarios entendí que ese enfoque del aprendizaje estaba obsoleto, y ahora por fin el resto del mundo también ha empezado a comprenderlo. La persona moderna ya no tiene tanto tiempo libre como para dedicar 2–4 años adicionales a la universidad, pero sí tiene necesidades profesionales y demandas educativas que deben satisfacerse ahora mismo. Y el microaprendizaje permite hacerlo de forma rápida, económica y eficaz.

¿Por qué el microaprendizaje es tan popular?

El microaprendizaje es la adquisición de conocimientos mediante pequeños fragmentos de información útil y práctica orientada a lograr un resultado concreto. En esencia, el microaprendizaje es un producto del pensamiento fragmentado, característico de la mayoría de las personas modernas. Al fin y al cabo, vivimos en una época en la que la información nos cae encima desde todos lados. Nuestro cerebro está constantemente sobrecargado: redes sociales, televisión, radio, banners publicitarios (¡según las estadísticas, vemos hasta 400 banners al día!). Para filtrar semejante volumen de información entrante, la generación moderna desarrolló el llamado «pensamiento fragmentado»: la capacidad de percibir la información de manera parcial. Sí, sí, ¡precisamente por eso todavía no nos hemos vuelto locos! Pero, por la misma razón, percibimos peor la información integral, por ejemplo, en el formato de una conferencia de dos horas.

Los científicos del MIT incluso analizaron las estadísticas de 6,9 millones de videos educativos y llegaron a la conclusión de que la mayoría de las personas dejan de verlos después de 6 minutos. Es decir, cuanto más largo es el video, menor es la probabilidad de que lo vean hasta el final. Basta con recordar TikTok, la aplicación más popular, que superó incluso a Facebook e Instagram y reunió a más de 100 millones de usuarios activos. ¡Goza de tanta popularidad precisamente porque es un producto de la cultura fragmentada!

El microaprendizaje encaja perfectamente en el ritmo de vida actual, cuando el único tiempo que tienes para estudiar es el trayecto en metro de camino al trabajo. Por eso el microaprendizaje es la base de Lectera, ya que yo misma valoro la rapidez para obtener conocimientos y, sobre todo, su densidad. El microaprendizaje siempre está orientado a la práctica, lo que permite desarrollar habilidades concretas (por ejemplo, la oratoria).

Además, no hay prácticamente nada que no pueda enseñarse mediante microaprendizaje. En videos cortos se puede meter de todo: desde la demostración de un experimento químico hasta una revisión de herramientas de marketing. El microaprendizaje permite desarrollar tanto hard skills como soft skills con la misma eficacia. Salvo que no te convertirá en físico nuclear ni en astronauta; ahí sí cede ante la educación clásica. Pero si tu sueño no es conquistar la Luna, sino conquistar el mercado laboral, ¡no hay nada mejor que los microcursos!

¿De qué se compone un microaprendizaje eficaz?

La eficacia del microaprendizaje la garantiza la combinación de varios elementos presentes en el 99% de los microcursos:

  • Videolecciones de 10–20 minutos de duración (la duración total de un microcurso no debe superar las 3–4 horas). La información presentada de forma visual se asimila mejor y además es más fácil de difundir. Por ejemplo, con la ayuda del propio TikTok, donde existe todo un segmento de microaprendizaje en formato how to.
  • Elementos interactivos. Por ejemplo, infografías y animación. Se trata de una visualización adicional de la información, que facilita especialmente la adquisición de hard skills.
  • Materiales complementarios. Checklists, plantillas, instrucciones y resúmenes de las lecciones para quienes prefieren aprender en formato textual. Al igual que las videolecciones, ¡este es un elemento obligatorio de los microcursos!
  • Gamificación. Un estudio del Centro Nacional de Información Biotecnológica de EE. UU. mostró que los elementos de juego aumentan la eficacia del microaprendizaje en un 35%. Basta con tomar una herramienta tan extendida de gamificación como el ranking: el elemento competitivo del aprendizaje favorece la implicación.
  • Aplicaciones móviles. Cada plataforma especializada en microaprendizaje tiene su propia aplicación para llevar a cabo o apoyar el proceso educativo. Según datos de Statista, en marzo de 2021 este tipo de aplicaciones educativas ocuparon el 2.º lugar en descargas en Google Play.

Para quién es adecuado el microaprendizaje

En mi opinión, es adecuado para absolutamente todos, especialmente si, como yo, tienes que compaginar una carrera exitosa con el cuidado de la familia y tus hobbies favoritos, y además sientes el deseo de desarrollarte constantemente y no detenerte en lo ya logrado. El microaprendizaje también es un salvavidas para las personas con déficit de atención (y entre nosotros hay muchísimas). Si te cuesta asimilar información o concentrarte en un solo tema, entonces un programa universitario estándar definitivamente no es para ti. El encanto del microaprendizaje está en su adaptabilidad: puedes estudiar cuando quieras y cuanto quieras, dosificando por tu cuenta los conocimientos que recibes.

También hay algunas categorías más de personas a las que les aconsejaría prestar más atención al microaprendizaje:

  • Directivos y empresarios enfocados en llevar su negocio a la cima del mercado. Los empleados bien formados son la clave de un negocio en desarrollo. Los microcursos son ideales para la formación corporativa y son un must-have si tienes una alta rotación de personal. La empresa mayorista Walmart ya no sabía cómo combatirla hasta que introdujo el microaprendizaje corporativo. Como resultado, el 96% de los empleados empezó a aplicar los conocimientos adquiridos en el trabajo, y la productividad de la empresa creció un 17%. Cuantas más competencias desarrolle un empleado, más perspectivas e interés tendrá en progresar profesionalmente y, por tanto, en el desarrollo del propio negocio.
  • Empleados de grandes empresas. Si tu empresa no ofrece formación corporativa, ya va siendo hora de pensar en ello por tu cuenta. El microaprendizaje permite desarrollar habilidades sin apartarse de la actividad principal. Te garantiza un lugar cálido bajo el sol del mercado laboral. Porque si quieres construir una carrera exitosa, ¡no puedes quedarte atrás de la competencia!
  • Freelancers y quienes están en búsqueda. Los microcursos permiten dominar rápidamente no solo habilidades, sino profesiones enteras. Por ejemplo, para convertirse en product manager, ¡bastan unas pocas semanas! Los microcursos también te ayudarán a encontrar el sector adecuado en el que quieres desarrollarte o a ampliar tus competencias actuales.
  • Estudiantes. Más arriba ya hablé de que me decepcioné de la educación clásica todavía en mis años universitarios. ¿Cómo sucedió? Simplemente encontré mi primer trabajo y de repente me di cuenta de que en la universidad no había aprendido nada de lo que realmente necesitaba en la práctica para ganar dinero y construir una carrera. Precisamente por eso aconsejo a los estudiantes hacer microcursos en paralelo con el grado o el máster: así se prepararán para la competencia en el mercado laboral y para la realidad que les espera.

Consejos para organizar el microaprendizaje corporativo

La formación corporativa es la clave del crecimiento estable de una empresa, y el microaprendizaje es el formato más adecuado para ello. La empresa estadounidense de medios BH Media probó el microaprendizaje con sus empleados, y como resultado el 98% de ellos aumentó su productividad. Pero el microaprendizaje, por supuesto, también debe ser de calidad. Aquí van algunos consejos míos como CEO de Lectera, después de haber pasado ya cientos de veces por el proceso de creación de microcursos:

1. Haz con la información lo que quieras, pero empaquétala en un video de 10–15 minutos cueste lo que cueste

En todos mis años de trabajo no he encontrado ni un solo tema que no pueda dividirse en segmentos de esa duración. Al fin y al cabo, el microaprendizaje supone múltiples formatos que pueden combinarse o alternarse. Coloca las técnicas complejas o las cifras en materiales complementarios, y la teoría deséchala por completo. El microaprendizaje es siempre práctica.

2. Adapta tu formación para todos los dispositivos

Toda la esencia del microaprendizaje está en su movilidad. ¿Para qué sirve si para ello hace falta obligatoriamente un ordenador? Tus empleados deben poder hacer microcursos tanto en tabletas como en teléfonos móviles, como les resulte más cómodo. Además, eso les dará acceso a toda la base de conocimientos de tu empresa si alguna vez olvidan algo.

3. Añade tests de autoevaluación y tareas prácticas

Los tests ayudarán a los empleados a controlar por sí mismos su progreso, y las tareas les permitirán incorporar los conocimientos adquiridos al trabajo sin dificultades. Por ejemplo, estás formando a tus empleados en una determinada técnica de ventas. Entonces, tu tarea debe ser una situación en la que los empleados puedan practicar esa técnica.

4. Prueba el sistema antes del lanzamiento

Adapta primero una sola área corporativa al microaprendizaje, pruébala con un grupo de empleados, y después recoge feedback y observa los resultados. Las pruebas preliminares y el hábito de empezar por lo pequeño te ayudarán a entender cuán relevante y útil es el contenido creado, si se asimilan bien sus formatos de presentación y qué preferencias pueden tener los empleados al respecto.

No es obligatorio desarrollar un sistema de formación corporativa por cuenta propia; se pueden utilizar soluciones ya preparadas. Por ejemplo, la plataforma Lectera crea este tipo de programas llave en mano para empresas de cualquier sector. También existen plataformas especiales para crear tus propios microcursos corporativos. En definitiva, ¡la decisión es tuya! Pero no en vano Mordor Intelligence pronostica que en los próximos cinco años el nicho del microaprendizaje crecerá en promedio un 14% anual. Una cosa está clara: la tendencia actual del microaprendizaje es el futuro de la educación.