Todo está en mis manos: qué es la agencia y por qué es la tendencia de 2023

Uno de estos requisitos es la agencia, pero pocas personas fuera de la comunidad científica saben realmente qué significa este concepto, y menos aún comprenden por qué se ha convertido en un auténtico must-have en el mundo moderno.

En términos sencillos, la agencia es una autonomía activa que reúne un conjunto de rasgos personales y capacidades. Todas estas cualidades deben ayudar a una persona —en nuestro caso, a un profesional— a tomar la iniciativa en su trabajo, proponer ideas, perfeccionarse constantemente y controlar por completo su propio proceso laboral, en lugar de limitarse a reproducir actividades que ya conoce. Precisamente eso es lo que, según muchos expertos contemporáneos, deben saber hacer los profesionales de hoy, especialmente en un mundo que no deja de plantear nuevos desafíos a la humanidad. Ya no basta con adaptarse a ellos: es necesario aprender a sacarles provecho.

Sin embargo, la agencia no es importante en el mundo moderno por sí misma, y desde luego no porque la promueva una supuesta «nueva ideología» que exige a todas las personas ser independientes, poseer cualidades de liderazgo y arrastrar consigo a la economía. No. La importancia y la demanda de la agencia radican en que un profesional que la posee no solo gana más dinero él mismo, sino que también genera más beneficios para la empresa y para sus propietarios.

Aunque el propio concepto de «agencia» apareció hace relativamente poco tiempo, sus fundamentos teóricos fueron establecidos hace ya mucho tiempo y por varios investigadores.

Enfoque científico: cómo surgió y se desarrolló la teoría de la agencia

El primero en plantear la idea de que la capacidad de actuar de forma autónoma desempeña un papel decisivo en el éxito personal y profesional fue Theodore Schultz, uno de los creadores de la teoría del capital humano. Esta idea se basa en la convicción de que el mundo que nos rodea es, por naturaleza, un espacio incierto, inestable y extremadamente cambiante, en el que es imposible sobrevivir durante mucho tiempo con una única estrategia de comportamiento. Para desenvolverse en ese entorno es necesario buscar constantemente nuevas oportunidades y nuevos nichos. Y esta búsqueda es imposible si la persona no posee voluntad propia ni pensamiento independiente.

El economista indio Amartya Sen propuso llamar human capabilities a la capacidad de una persona para detectar y aprovechar nuevas oportunidades. A partir de esta idea surgieron también conceptos como la «autoayuda» y diversos métodos para evaluar a las personas según la eficacia con la que utilizan sus habilidades en determinadas circunstancias.

¿Por qué, entonces, se habla tanto de la agencia precisamente hoy? Todo se debe a la incorporación de las tecnologías a la vida cotidiana, que está transformando gradualmente el orden social y económico al que estábamos acostumbrados. El lugar que ocupa el ser humano en el mundo está cambiando poco a poco, y este proceso es inevitable. La inteligencia artificial y la automatización demuestran ya que es posible sustituir a las personas en una gran parte de los procesos laborales. Pero entonces, ¿qué les queda a los seres humanos? Desarrollar precisamente aquellas habilidades que las máquinas nunca tendrán por completo. ¿Y cuáles son esas habilidades? Exactamente: la famosa agencia, es decir, la autonomía.

¿Por qué la agencia es importante para la carrera profesional y cómo utilizarla?

Quien posee agencia está especialmente capacitado para dirigir equipos, crear productos e ideas innovadoras, comunicarse eficazmente y mucho más. El economista estadounidense contemporáneo Zoltan Acs incluso considera que sin agencia es imposible ser emprendedor o directivo, al menos un directivo eficaz. Cada vez es más frecuente escuchar en formaciones y entrevistas preguntas como: ¿cómo hacer que los empleados sean «proactivos»?, ¿cómo lograr que generen ideas brillantes por sí mismos, adopten con facilidad las nuevas tecnologías y obtengan resultados dobles? No es casualidad que, según un estudio del World Economic Forum, las empresas inviertan más en aquellos empleados que toman la iniciativa y proponen sus propias soluciones empresariales. En otras palabras, si tienes agencia, eres exitoso y estás muy solicitado en el mercado laboral. Puedes descubrir otras competencias especialmente valoradas hoy por los empleadores y aprender a encontrar la empresa de tus sueños en el curso «Aprende o abandona el mercado».

Otra razón por la que la agencia es hoy tan popular y necesaria es la transición continua hacia formas no tradicionales de empleo. Una vez más, la pandemia desempeñó un papel decisivo: el trabajo remoto trasladó a la mayoría de los profesionales desde las oficinas hacia plataformas en línea, donde la comunicación se produce bajo el principio de «todos con todos». En estas condiciones es necesario fijarse objetivos por uno mismo, tomar decisiones, controlar los plazos, iniciar la comunicación siguiendo modelos completamente nuevos, etcétera. Así, muchas personas desarrollaron su agencia sin siquiera darse cuenta, mientras que quienes no lograron fortalecerla durante los periodos de confinamiento probablemente perdieron su empleo.

El trabajo freelance también es una forma de empleo en la que la agencia resulta indispensable. De hecho, quizá sea incluso más importante que en el trabajo remoto tradicional. El porcentaje de freelancers aumenta cada año: si en 2014 solo el 17 % de los profesionales contemplaba esta modalidad laboral, en 2021 la cifra ya había alcanzado el 37 %.

Teniendo en cuenta que la pandemia del coronavirus sigue presente y que la situación geopolítica mundial continúa siendo muy inestable, la necesidad de contar con empleados con agencia no hará más que aumentar. Del mismo modo, seguirá creciendo la demanda de experiencia en trabajo remoto, ya que las plantillas distribuidas permiten reducir costes —por ejemplo, los gastos de alquiler de oficinas— y disminuir la necesidad de supervisión por parte de la dirección.

En definitiva, la agencia individual —es decir, la capacidad de orientarse de manera autónoma en situaciones nuevas y de actuar con decisión— es una cualidad capaz de multiplicar tanto tu salario como tu competitividad en el mercado laboral.

La agencia en la educación y el autoaprendizaje

En el contexto de los confinamientos, la demanda de prácticas de «autoayuda» y de autoaprendizaje aumentó considerablemente. Y, como es fácil imaginar, su eficacia depende por completo del grado de autonomía de la persona. Dado que en el autoaprendizaje rara vez existe un control externo, todo el progreso depende únicamente del propio estudiante. Si una persona carece de agencia, como mínimo corre el riesgo de perder tiempo en cursos en línea y, en el peor de los casos, perder dinero y oportunidades de desarrollo profesional.

Otro problema importante del sistema educativo actual es que prácticamente no ofrece mecanismos ni estrategias para desarrollar la agencia. Recuerda cómo transcurren la mayoría de las clases en la escuela: te sientas y escuchas. Esto es lo que se conoce como «recepción pasiva», basada en la memorización de información, un método que no fomenta —e incluso puede obstaculizar— el desarrollo de la autonomía en el aprendizaje y en la investigación. Como consecuencia, las personas adquieren «conocimientos inertes», útiles únicamente para aprobar exámenes y pruebas, pero prácticamente inútiles en la vida real.

Para que un estudiante pueda construir su propia visión del mundo, es necesario proporcionarle herramientas que favorezcan el desarrollo de la agencia. Por ejemplo:

  • recopilar datos por sí mismo y sistematizarlos;
  • observar fenómenos y procesos en la práctica y aplicar también en la práctica los conocimientos adquiridos;
  • formular y comprobar hipótesis basadas en su propia opinión y no en la de los profesores;
  • evaluar sus propios progresos sin depender exclusivamente de las calificaciones;
  • desarrollar habilidades metacognitivas, por ejemplo, aprender a planificar, fijarse objetivos, observar sus emociones y sus sensaciones, etc.;
  • elegir por sí mismo nuevas direcciones de aprendizaje y construir su propio horario de estudios (algo que, por desgracia, es difícil dentro del sistema educativo tradicional, pero completamente posible gracias al aprendizaje en línea).

En Lectera tenemos un curso llamado «Aprender como una habilidad», que enseña precisamente a estudiar de manera eficaz: cómo combatir la procrastinación, hacer seguimiento de los progresos, implantar el aprendizaje continuo y mucho más. Además, todos los cursos de Lectera están basados precisamente en el desarrollo de la agencia, ya que no existe un control externo: el estudiante elige por sí mismo el ritmo y la intensidad del aprendizaje y adquiere no solo conocimientos teóricos, sino también habilidades prácticas que puede aplicar «aquí y ahora».

La pandemia del coronavirus demostró claramente hasta qué punto la agencia es importante tanto en la vida cotidiana —cuando era necesario buscar y comprobar información por cuenta propia sobre lo que estaba ocurriendo— como en la carrera profesional y en la educación, donde las condiciones cambiaban literalmente cada hora y las exigencias respecto a los resultados no hacían más que aumentar. Además de ayudar a resolver problemas de coordinación y adaptación, la autonomía también permite afrontar los problemas de implicación y motivación: cuando una persona gestiona por sí misma su trabajo o su aprendizaje, entiende perfectamente por qué hace algo y para qué lo hace.

Las habilidades relacionadas con la agencia ya se han convertido en una parte indispensable de nuestra vida, aunque quizá todavía no te hayas dado cuenta. Así que mira a tu alrededor y empieza a desarrollar tu autonomía desde hoy mismo para no quedarte atrás.