Los modelos a seguir: cómo construir tu éxito a partir del ejemplo de otras personas

Como persona que ha dedicado toda su vida a la educación, naturalmente me encanta leer. Disfruto especialmente de los libros de divulgación científica y de las obras históricas. Una de mis anécdotas históricas favoritas cuenta que, cuando era niño, George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, cortó accidentalmente con una pequeña hacha que le habían regalado un cerezo de una variedad poco común. Cuando su padre le preguntó quién había sido el responsable de dañar aquel árbol, Washington, a pesar de temer el castigo, respondió: «No puedo mentir. Fui yo quien cortó el cerezo».

Hoy en día, esta historia es una de las leyendas más conocidas de Estados Unidos y se transmite de generación en generación. Precisamente a través de ella los estadounidenses explican su reputación de honestidad y franqueza: con su propio ejemplo, George Washington mostró a toda una nación cómo debe comportarse un ciudadano íntegro y responsable. Incluso podría decirse que George Washington se convirtió en uno de los primeros modelos a seguir de la historia.

¿Qué es un modelo a seguir y cómo se llega a ser uno?

Cuando me piden que explique de forma sencilla qué es un modelo a seguir, suelo responder lo siguiente: es un ejemplo que inspira, una persona a la que deseas parecerte y cuyos comportamientos te gustaría adoptar. Los modelos a seguir no siempre son positivos y, en ocasiones, incluso los imitamos sin darnos cuenta, por ejemplo cuando caemos bajo la influencia de una personalidad fuerte y carismática. Sin embargo, si eliges conscientemente a tu modelo a seguir, puedes estar segura de que los cambios que deseas ver en tu vida no tardarán en aparecer.

Prácticamente cualquier persona puede convertirse en un modelo a seguir para quienes la rodean. No obstante, este concepto suele asociarse a figuras conocidas y a profesionales destacados en su ámbito: actores, músicos, empresarios de éxito y todas aquellas personas que han logrado reunir a una comunidad en torno a sí mismas y cuentan con seguidores que las admiran. Son precisamente para estas personas para quienes dichas figuras se convierten en posibles modelos a seguir.

Como ya habrás notado por los ejemplos anteriores, la visibilidad y el reconocimiento desempeñan un papel fundamental en la construcción de un modelo a seguir. Es difícil convertirse en un referente para alguien si nadie te conoce, al menos dentro de un determinado entorno. Además, para que otras personas quieran inspirarse en ti, aprender de tu experiencia y seguir tus pasos, debes poseer cualidades, habilidades y principios que realmente hayan demostrado su eficacia y te hayan permitido alcanzar resultados concretos. En otras palabras, un modelo a seguir es una fórmula de éxito reflejada en una experiencia real de la que otras personas pueden aprender.

¿Por qué necesitas un modelo a seguir?

Voy a ser sincera: no todo el mundo lo necesita. Los modelos a seguir son especialmente útiles para quienes desean construir una carrera exitosa, alcanzar objetivos ambiciosos y lograr el mismo nivel de desarrollo profesional y prosperidad que las personas a las que admiran. Si te identificas con esta descripción, seguir a un modelo a seguir puede ayudarte a:

  • Visualizar y definir con mayor claridad tus objetivos

Un modelo a seguir representa precisamente el resultado al que aspiras. Por ejemplo, aquellas personas que sueñan con aprender de forma rápida, continua y sin estrés, o quienes desean abandonar el trabajo por cuenta ajena para lanzar su propia startup en el sector EdTech, con frecuencia me eligen a mí como modelo a seguir. Mi trayectoria les ayuda a comprender de forma concreta qué significa realmente ese deseo de «crear una startup EdTech». Para ello, basta con observar cómo trabajo, con quién colaboro, dónde desarrollo mis proyectos, qué productos lanzo o qué artículos escribo. Gracias a ello pueden identificar oportunidades reales, posibles trayectorias de crecimiento y criterios de éxito que les permitan construir su propio camino hacia un objetivo similar.

  • Mantener la motivación y la confianza en una misma

A menudo recuerdo la historia de Roger Bannister y cómo logró correr la milla en 3 minutos y 59 segundos cuando los mejores atletas del mundo necesitaban al menos cuatro minutos para recorrer esa distancia. Bannister no solo estableció un nuevo récord mundial; también demostró a miles de personas que aquello que consideraban imposible era, en realidad, alcanzable. Se convirtió en un modelo a seguir para numerosos deportistas, ayudándolos a no rendirse en los momentos difíciles y a alcanzar metas cada vez más altas.

  • Construir un plan para alcanzar el éxito

Por supuesto, un modelo a seguir no es una guía paso a paso. Nunca podrás reproducir exactamente el mismo camino que recorrió tu referente. Sin embargo, sí podrás obtener un esquema general y un plan de acción que podrás adaptar a tus propias circunstancias, recursos y necesidades.

  • Definir una ruta de aprendizaje

Presta atención a las habilidades que posee tu modelo a seguir: son precisamente esas las que tú también deberías desarrollar. Por ejemplo, sabes que tu referente estudió diseño digital antes de convertirse en director ejecutivo de una empresa internacional a la que aspiras llegar algún día. En ese caso, resulta lógico que curses programas similares o incluso exactamente los mismos.

En otras palabras, un modelo a seguir puede convertirse para ti al mismo tiempo en mentor, guía y fuente de apoyo. Cuando no sepas cómo actuar en una situación determinada, siempre podrás preguntarte: «¿Qué haría mi modelo a seguir en mi lugar?». De esta manera, un modelo a seguir no solo acelera tu crecimiento profesional y te acerca a tus objetivos, sino que también te proporciona una sensación de estabilidad y se convierte en un punto de referencia seguro en los momentos más difíciles.

Cómo encontrar y elegir tu propio modelo a seguir

Tengo una buena noticia para ti: ¡puedes tener varios modelos a seguir al mismo tiempo! Todo depende de la cantidad y la naturaleza de tus objetivos. A veces, para alcanzar una meta necesitas un determinado modelo a seguir; para otra meta, uno completamente distinto, y así sucesivamente. Sin embargo, para sacarles el máximo provecho tendrás que estudiar a fondo a las personas que elijas, desde su biografía hasta sus habilidades y su forma de actuar. Por eso te recomiendo limitarte a dos o tres modelos como máximo. De lo contrario, invertirás demasiado tiempo en ello y terminarás confundida.

Aquí tienes algunos consejos personales que pueden ayudarte a elegir un modelo a seguir que realmente encaje contigo y contribuya a tu crecimiento:

  • Empieza analizando tu entorno

Como ya he mencionado, un modelo a seguir no tiene por qué ser una figura de fama mundial. También puede ser alguien reconocido dentro de tu sector o incluso dentro de tu empresa, si esta es lo suficientemente grande. No te fijes en el nivel de notoriedad de la persona, sino en algo mucho más importante: si posee las cualidades que admiras y si ha logrado aquello que tú también te gustaría alcanzar algún día. La persona que te impulse a superarte, crecer y aprender será el mejor modelo a seguir para ti, aunque almuerces con ella todos los jueves o viváis en edificios vecinos.

  • Explora los medios de comunicación y las grandes figuras de la historia

¿De quién hablan hoy los medios? ¿De quién hablaban en el pasado? ¿Hubo alguna figura histórica que admiraras especialmente durante tus años de escuela? ¿O quizá te apasionan las películas de un director determinado, las obras de un artista concreto o los libros de un autor famoso? Analiza el mundo del arte, la industria, la ciencia y la cultura en toda su amplitud, sin limitarte esta vez a tu propio ámbito profesional. Empieza leyendo biografías y sigue explorando hasta encontrar una personalidad del pasado o del presente que despierte en ti una auténtica conexión emocional.

  • Asegúrate de que el modelo elegido tenga una influencia positiva en tu vida

No todas las personas famosas son adecuadas como modelos a seguir. Al Capone fue, sin duda, un excelente estratega y un empresario extraordinariamente eficaz, pero eso no significa que sea alguien a quien convenga imitar. Un modelo a seguir no solo debe poseer las habilidades y los logros que deseas alcanzar, sino también inspirarte, animarte en los momentos difíciles y ayudarte a convertirte en una mejor versión de ti misma. Por eso te recomiendo someter a tu posible modelo a una entrevista imaginaria especialmente exigente.

Ejemplos de modelos a seguir: mi top 3

No tienes por qué buscar modelos a seguir originales o poco conocidos. Muy a menudo las personas eligen figuras ampliamente reconocidas y que ya han demostrado ser referentes eficaces para millones de personas. Entre los modelos a seguir que más encuentro destacan, por ejemplo…

  • Steve Jobs: «Es mejor inventar el mañana que preocuparse porque el ayer no fue lo suficientemente bueno»

Como a muchas otras personas, lo que más me inspira de Steve Jobs es su capacidad para no rendirse nunca. Obligado a abandonar Apple, la empresa que él mismo había creado, logró no solo regresar a ella, sino también sacarla de una crisis y llevarla a un nivel completamente nuevo de desarrollo. Su pasión por su trabajo, su capacidad de adaptación, su determinación y sus excelentes habilidades de comunicación fueron precisamente las cualidades que convirtieron a Steve Jobs en un modelo a seguir para millones de personas en todo el mundo.

  • Oprah Winfrey: «Sigue tus propios instintos. Es la voz más sabia que escucharás en tu vida»

Esta mujer es conocida por su carácter indomable y por haber encontrado la fuerza necesaria para superar un pasado profundamente doloroso. Oprah revolucionó el mundo de los programas de entrevistas y continúa demostrando con su propio ejemplo que cualquiera puede alcanzar la riqueza y la fama.

  • El Dalái Lama: «Prepárate para cambiar tus objetivos, pero nunca renuncies a tus valores»

Se trata de un modelo a seguir excepcional para quienes carecen de armonía interior, confianza en sí mismos o una comprensión clara de sus propias necesidades. Como líder espiritual del Tíbet, ayuda a las personas a encontrar el camino no solo hacia el éxito, sino también hacia sí mismas.

Para terminar, me gustaría recordarte que no existen modelos a seguir universales cuyos patrones de comportamiento garanticen al cien por cien que llegarás exactamente donde deseas. Para que un modelo a seguir funcione de verdad, es importante adaptarlo a tu propia realidad y a tus necesidades, incorporando algunos elementos y descartando otros cuando sea necesario. Un modelo a seguir es un faro en medio de la oscuridad, un rayo de luz que puedes seguir para evitar estrellarte contra las rocas. Pero no intentes imitarlo en todo y en todo momento, porque cada uno de nosotros es único, y tú no eres una excepción. Inspírate en tus modelos sin convertirte en una simple seguidora, y ellos sin duda te ayudarán a avanzar.